7 dic 2010

Bautismos en Coelemu

Ha sido un año turbulento y vertiginoso; difícil y lleno de emociones. Por momentos tendemos a desfallecer y la meta se ve lejana. Es como cuando sales a correr y tu cuerpo se fatiga y te dice que no vas a poder llegar hasta el final del desafío; sin embargo, recobramos la fuerza y el ánimo terminando una etapa más.

Del frío al calor y del lejano sueño al milagro que se transformará en paredes con forma de templo. Este último domingo fue como un golpe en la espalda; de ánimo, vamos que se puede dirían algunos y otros gritarían un viva Chile, nosotros lo sentimos como una señal del cielo. La señal más clara de que no estamos dando de puñetes contra los clavos.

Fuimos tentados a no confiar, dejar la mano que guía el arado abandonando el surco para la siembra. Esperar que vengan otros quizás; pero no, creemos hoy que aunque hay mejores el presente tiene a esta manada como testigos del desafío.
El agua fue el escenario de un par de nuevos creyentes que con temor se unen a esta manada; pequeña pero soñadora y con ganas de ensanchar la tienda. VER FOTOS AQUÍ

Pastor Ricardo Montes
 
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22 nov 2010

Primera Iglesia Bautista de Coelemu:

Ha pasado el tiempo, los años, la vida de una comunidad. No son los mismos; algunos han muerto, otros cambiaron de rumbo, hay quienes fueron “iluminados” y se hicieron al margen de la comunidad iglesia y formaron su propio ruco… a su pinta; sin embargo, llegaron refuerzos… y no podían faltar aquellos que con lealtad sirven… comprometen la vida en el Reino y asumen riesgos.

Sufren y se alegran a la vez, sonríen y lloran, pasan los dolores de la vida pegados al ruco (templo) y aún con la dureza de los que juzgan con facilidad y sin misericordia no cambian su decisión de ser parte de esta comunidad. 

Son frágiles y fuertes a la vez. Han llorado en las bancas con agitada respiración por el temor y miedo a la realidad dura que deben enfrentar en sus vidas. Cantan y oran con la esperanza de mejores días. Cargan con historias en sus espaldas y a veces logran dejarlas tiradas para no tomarlas otra vez. 

Pero, aún con los turbiones se ha mantenido una manada pequeña y fiel. Dios conoce el camino de esta comunidad. Así es la vida de esta comunidad; pero, no hace falta describir más. Lo demás solo se entiende siendo parte de ella. 

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