Ha sido un año turbulento y vertiginoso; difícil y lleno de emociones. Por momentos tendemos a desfallecer y la meta se ve lejana. Es como cuando sales a correr y tu cuerpo se fatiga y te dice que no vas a poder llegar hasta el final del desafío; sin embargo, recobramos la fuerza y el ánimo terminando una etapa más.
Del frío al calor y del lejano sueño al milagro que se transformará en paredes con forma de templo. Este último domingo fue como un golpe en la espalda; de ánimo, vamos que se puede dirían algunos y otros gritarían un viva Chile, nosotros lo sentimos como una señal del cielo. La señal más clara de que no estamos dando de puñetes contra los clavos.
Fuimos tentados a no confiar, dejar la mano que guía el arado abandonando el surco para la siembra. Esperar que vengan otros quizás; pero no, creemos hoy que aunque hay mejores el presente tiene a esta manada como testigos del desafío.
El agua fue el escenario de un par de nuevos creyentes que con temor se unen a esta manada; pequeña pero soñadora y con ganas de ensanchar la tienda. VER FOTOS AQUÍPastor Ricardo Montes


11:30
Iglesiabautistacoelemu
0 comentarios:
Publicar un comentario